Pues un poco toca huevos, igual sí que soy.

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Nosotros somos de esos privilegiados que viven muy cerca del mar, y que lo ven cada día. Desde hace unas semanas, en el puerto, se puede apr...

Nosotros somos de esos privilegiados que viven muy cerca del mar, y que lo ven cada día. Desde hace unas semanas, en el puerto, se puede apreciar la silueta de un gran buque de 50 metros de largo. Se trata del Dignity I, un barco que pertenece a la ONG Médicos sin Fronteras.

(c) Fernando Conde
Leímos en la prensa que el barco estaba recibiendo reparaciones y adecuación para poder seguir atendiendo a refugiados a la otra punta del Mediterráneo. Y entonces, pensamos "¿por qué no nos acercamos?".

Con todo el morro, una amiga y yo quedamos en acercarnos con los niños a ver si por casualidad veíamos a alguien de la tripulación y nos contaban algo sobre su labor. Y así fue, con increíble amabilidad, el maquinista nos vio haciendo fotos y hablando con los trabajadores que reparaban el barco, bajó y nos presento a Román, un miembro del equipo que no dudó un segundo en venir a contar a esas dos mujeres y 6 niños que es lo que hacían ahí.

Román empezó preguntándole a los niños "¿Por qué hay barcos de rescate?" y empezó a explicarles que en muchos lugares del mundo, hay personas que necesitan ayuda, personas víctimas de situaciones económicas catastróficas, pero también de guerras, y que lógicamente, esas personas quieren irse para vivir en un sitio donde haya paz.



Desde las primeras palabras, los niños lo observaban boquiabiertos, bebiendo sus palabras, pocas veces había visto yo a mis chicos tan interesados en algo que esté contando un adulto. Siguió explicando como la desesperación y la necesidad de irse a algún lugar del mundo donde poder vivir dignamente hacía que muchas familias pagaran fortunas para meterse en unas balsas muy pequeñas y muy peligrosas e intentar cruzar el mediterráneo. Román explicó que mucha gente moría en el intento. Les dijo que Médicos sin Fronteras tenían tres barcos como ese, y que su misión era recibir información de dónde se encuentran esas balsas en peligro llenas de gente, y sacarlos del agua, darles comida, ropa y atención médica si la necesitan, y luego, desembarcarlos en Italia dónde estarán seguros.

Tras la explicación, Román les preguntó a los niños si tenían alguna pregunta, y tenían muchas. Querían saber si rescataban a mucha gente, cómo se sentían esas personas cuando las salvaban, cuantos morían, y cómo se sentía uno después de salvar vidas. Román contestó con mucha paciencia a todas las preguntas, explicó también que para Médicos sin Fronteras no existían españoles, franceses, ni sirios, todos eran seres humanos, personas, no refugiados ni emigrantes ni nada, personas. "¡Claro!" decían los niños... ojalá lo tengan siempre siempre tan claro.

Los datos que aportó Román eran tan crueles como reales, cuando explicó que 1500 menores habían perdido la vida en el Mediterráneo en 2015 me fue muy complicado retener las lágrimas. Cuando dijo que se le partía el alma cuando se cruzaba con chavales de 10 o 12 años que se habían transformado en hombres por su situación me tuve que contener para no abrazar fuerte a mis hijos en ese mismo instante. Pero creo que el momento que más me impactó fue cuando le dije : "¿Y nosotros, desde nuestra vida confortable, qué podemos hacer?"

Confieso que me esperaba a que nos indicara cómo hacer una donación, por pequeña que fuera, y creo que, de alguna manera, esperaba que me diera una respuesta tan "fácil", para poderme descargar de una culpa agobiante en unos minutos, pero no dijo eso. No. Dijo algo mucho más sensato. Dijo que el dinero no era lo que les podía ayudar, lo que les podía ayudar era una generación de hombres y mujeres libres de racismos y xenofobias, capaces de entender que tenemos que ayudar a los seres humanos que lo necesitan. Dijo que lo que teníamos que hacer, era educar a los niños y niñas para que se transformaran en hombres y mujeres con empatía y solidarios, mejores que los que tenemos hoy metidos en los gobiernos.

Cuánta razón. Le dimos las gracias por el tiempo que nos había dedicado, y nos marchamos, paseando por el puerto. Creo que ayer mis hijos aprendieron mucho más en 15 minutos que en las 8 horas que pasaron en el colegio, la amabilidad y la generosidad que vieron allí no está en los libros de texto. La realidad que viven esos hombres y mujeres de ONG no se difunde por la tele o los periódicos.

Nosotros llegamos allí sin llamar, sin cita, sin siquiera saber exactamente qué queríamos, y el equipo de Médicos sin fronteras nos recibió con una sonrisa y nos hizo un regalo fabuloso, a cambio de nada. Gracias Médicos sin Fronteras, gracias Román.






Todos tenemos en las redes sociales, especialmente en Facebook, - algún@ amig@ que te invita a todos los juegos - algún@ amig@ que sólo ...

Todos tenemos en las redes sociales, especialmente en Facebook,
- algún@ amig@ que te invita a todos los juegos
- algún@ amig@ que sólo habla de su partido político
- algún@ amig@ que comparte hasta el color de la caca de su bebé
- algún@ amig@ que te manda oraciones, vírgenes y angelitos
- algún@ amig@ que publica mil fotos de su gato
- algún@ amig@ que te llena el muro de selfies con morritos
- algún@ amig@ que se pasa el día quejándose de algo
- algún@ amig@ que publica mil vídeos graciosos (o no)
- algún@ amig@ que difunde bulos sin siquiera saberlo
etc...

A mí, me gustan todos, cada uno es como es, y la verdad, si no tienes ganas de ver algo, no lo mires, o configurate bien lo que quieres ver o lo que no. Pero tengo que confesar, que esta última categoría, la de los bulos... me pone bastante histérica. Que alguien difunda sus ideas, por diferentes que sean de las tuyas, ok, pero que difunda falsedades, sin siquiera saberlo, que solo benefician a algunos extremistas, generalmente fachas, me saca de quicio. 

La última moda, el bulo que lo peta en estos momentos, es que a los refugiados Sirios se les da un piso y 400€ por cabeza, 1200€ para una familia con un hijo. 

Y haaaaaala, aprovechemos para que caiga un chaparrón de "los españoles primero"... por favor. En serio. ¿Alguien con dos dedos de frente cree de verdad que en este país en el que ya es difícil de sobrevivir siendo español, se van dando ayudas a personas por el mero hecho de ser extranjeros? Que si los chinos no pagan impuestos, que si los moros cobran más ayudas, y ahora que si los sirios cobran 2 salarios mínimos interprofesionales + piso gratis. Por favor, parémonos a pensar un poquito, y para variar, vayamos a buscar la información, que es bastante fácil hoy en día: 

Mira : 
- una noticia en El Mundo facilita de leer te explica los derechos de los refugiados en España, Alemania, Francia, Suecia, Italia y Reino Unido.  Verás que en España se les mete en unos centros de acogida (hombres separados de mujeres, no está preparado para la vida familiar) y se les da de comer 6 meses. Después de ese plazo, generalmente acaban en la calle.
En Alemania, los más generosos, se les da 143€ mensuales durante 3 meses, y unos 300€ luego hasta que se independicen. 
- si quieres información más detallada sobre los derechos de un refugiado, puedes informarte en la página del CEAR (Comisión de Ayuda Española al Refugiado) o en la del ACNUR (la agencia ONU para los Refugiados)

Entiendo que no todos queremos/podemos leer sobre el tema, ok, tenemos problemas, vidas ajetreadas, otras prioridades, no estamos muy acostumbrados a leer y a buscar información, ok, no leas si no quieres, pero te lo pido por favor, querido amigo de Facebook que comparte bulos sobre los refugiados, deja de hacer eso, son animaladas que solo hacen crecer el odio, si no quieres ayudar, no ayudes, pero no estorbes. Ya sé que lo hiciste sin darte cuenta, pero ahora, ya sabes. 






Y si en adelante piensas seguir compartiendo imágenes con informaciones "escandalosas" sin contrastarlas, te voy a dar un truquillo muy fácil y rápido : si pone "los españoles primero", si dice que los extranjeros tienen mejores condiciones que tú, seguramente, es mierda facha, tírala a la basura. Gracias.