Blog personal de una ciudadana (no súbdita), mujer (no sumisa), madre (no sirviente), docente (no maga). De lo que diga aquí me responsabilizo yo, de tus sentimientos te responsabilizas tú.

Cuando yo nací, aun le quedaban unos meses de vida al dictador fascista del que han heredado los dos únicos jefes de estado que he conocido ...

El día en que dejé de creer en Dios

Cuando yo nací, aun le quedaban unos meses de vida al dictador fascista del que han heredado los dos únicos jefes de estado que he conocido en España, así que, como casi todos los niños y niñas de mi generación, pasé por el bautizo, la educación católica y la primera comunión. Como (¿afortunadamente?) nos fuimos a vivir fuera de España, me libré del adoctrinamiento de las clases de religión.



Como era una niña tan buena como conformista, ni siquiera me planteé que el rollo ese católico pudiera ser una gran mentira, así que me tragué lo de la mujer virgen fecundada por la paloma divina, el reset salvaje de Noé, lo de la omnipresencia y omnipotencia de un Dios que era uno y tres a la vez, y con un ego tan subido que le encanta que sus "hijos" le demuestren su amor recitando padrenuestros.

Hasta me acuerdo que una vez, siendo muy pequeñita, decidimos mi hermana y yo jugar a "angelitos del cielo"... y me acojoné por si eso ofendía al todopoderoso.

Y así fue hasta el instituto, tendría yo unos 12 años cuando una amiga mía me dijo "¿oye, pero tu crees en Dios, de verdad crees que existe?".
Joder... nunca nadie me había preguntado eso. Pero ahora que me lo preguntaban, me daba cuenta que no tragárselo todo, era una opción.

Un par de días estuve pensando en eso, primero tuve dudas, y luego me di cuenta que nada de eso podía ser cierto. Ya estaba segura que los cuentos de la biblia no eran más que cuentos, quedaba saber si existía algún ente superior divino, se llamara como se llamara. Empezó mi época agnóstica, que no sé realmente hasta cuanto duró, antes de acabar como la "atea practicante" que soy ahora.

¿Y tú? ¿Aún te lo crees?

2 comentarios:

  1. Yo soy tan ateo como tú, pero me da reparo decirlo tan claro como tú, porque estoy rodeado de mucha gente creyente, unos más humanos que otros a los que no quiero herir manifestando mi ateísmo. En realidad se hieren a un nivel inferior que los yihadistas.

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  2. Yo también estoy rodeada de gente creyente, incluso tengo amigos, y muy buenos amigos creyentes (católicos, judíos y musulmanes) (y una budista). No me paso el día diciendoles que soy atea, claro, como ellos no se lo pasan hablandome de sus dioses, pero creo que nadie puede herirse por lo que creas o dejes de creer. A quién se tiene que respetar, es a las personas, no a sus creyencias (pero eso, en España, cuesta mucho de entender).

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